Mi experiencia leyendo Rayuela.
Quizás todos tenemos la idea incorrecta de Rayuela, una idea preconcebida por ser el libro de una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XXI. Hemos caída en la trampa de Cortázar, quien al ponerle a su obra el nombre de un juego muy conocido por muchos de nosotros nos crea una gran expectativa.
A diferencia de otros libros, esta
historia está compuesta por otras mini historias, que no se complementan
necesariamente. Es por eso que Cortázar nos regala dos formas para leer su
obra. La primera es haciendo una lectura de corrido, la cual termina en el capítulo
cincuenta y seis, y la segunda es siguiendo el tablero que aparece en las
indicaciones.
En mi opinión personal la trama principal es la primera, la
historia de Oliveira y la Maga, quienes a como muchos que ya hemos leído el
libro, sabemos que ellos andaban sin buscarse, pero sabiendo que andaban para
encontrarse.
Elogio en lo personal los diálogos entre los personajes de
esta parte del libro, los cuales con gran delicadeza convertían las discusiones
humanas en oraciones que no necesitaban caer en los insultos para expresar las
palabras más hirientes posibles.
Aunque a muchos Rayuela se les presenta como un enorme reto
y una gran dificultad por su estructura, escritura e historia un tanto llena de
matices, que no todos logran conectar. No existe una respuesta clara para definir
cuando este libro es apto para su lectura, para saber en qué momento seremos
capaces de comprenderlo.
Cortázar lo estructuro, para que como lectores activos pudiéramos
conectarnos con un tipo de lectura distinta a la que estamos usualmente
acostumbrados. A mí me fascinó la historia de drama, sufrimiento, las partes en
inglés o francés, acompañadas de los textos prescindibles que portaban un toque
filosófico a la lectura.
En el primer final sí creo firmemente que Oliveira se suicidó,
la vida para ese personaje sin la Maga no tenía razón alguna. No sé qué habrá
pasado con ella, pero no creo que haya regresado a Uruguay donde sufrió mucho. Mi
idea es que ella se quedó en Francia, en algún lugar, llorando por su hijo.
Algunas de las frases que más me gustaron y me robé del
libro son: “siempre se es santo a costa de otro”, “hay ausencias que
representan un verdadero triunfo” y “¿para qué sirve un escritor sino para
destruir la literatura”
Esta última frase refirma la convicción de Cortázar, su
ideal revolucionario. Algo perfectamente leíble en Rayuela, un libro con capítulos
con oraciones entrecruzadas, un idioma creado por el escritor y una combinación
exótica entre idiomas como el español, alemán, francés, e inglés.

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